Y nuestra historia se pierde a lo lejos
no encontrare tu mirada en secreto
y dibujando mi olvido en silencio
con el color de un adios




Me encanta sentir que tengo control sobre mí misma. Porque quiero que así sea. Es un pre control. Un más vale prevenir que curar. Igual me divierte esto de casi sufrir pero no. Me encanta.
Ojalá me pasara como veo que les pasa a los demás. Odio cuando tienen las oportunidades y no las aprovechan. Cuando tienen todo al alcance de la mano para ser felices y no lo son porque no quieren. Por ahí yo hago lo mismo, no sé. Pero ojalá tuviera cosas que tienen los demás que ellos mismos me hacen ver que no hacen uso de ellas, pero yo sé, que si no las tienen no les va a gustar un carajo.
Cosas que pasan. Cosas que van y vienen. Cosas que se van, y se nos vienen encima. No sé. Qué sé yo. Algo bueno tiene que pasarme en algún momento. Eso sí, espero darme cuenta.
Desde cuando estoy buscando 
Tu mirada en el firmamento, estás temblando 
Te he buscado en un millón de auroras 
Y ninguna me enamora como tú sabes 
Y me he dado cuenta ahora 
Puede parecer atrevimiento 
Pero es puro sentimiento 
Dime por favor tu nombre  
Yo te llevo por las calles a correr 
Vamos lejos más allá de lo que crees 
Y si pregunto bien, si pregunto mal 
Tengo tanto que ofrecer 




NADA CAMBIARÁ, NO HABRÁ QUE VOLVER A EMPEZAR.





TEXTO VIEJO-





Y nuevamente, ese sentimiento de incapacidad para hacer las cosas, eso de no saber como superar situaciones y sentir que las idioteces que se cruzan en mi camino son alfileres que se suman y construyen mis pequeños dolores cotidianos. Cada mínima batalla que se me interpone, tiene de propósito, hacerme creer que se me cae el mundo a pedazos. Cada ratito de histeria propia, sólo interna, muchas veces, esas ganas de romper el espejo cada vez que me veo y saber que no puedo hacer nada, o que si puedo pero no lo hago, me demuestra que no logro caerme bien ni a mi misma. A nadie creo, tampoco. Porque me lastima todo o mucho, porque desde una echada de cancha, y un enojo más conmigo que con otros por partículas de barro en mis zapatillas hacen que me duela, desde el orgullo hasta el no poder controlarme a mi misma. Porque mi desorden diario, tanto mental como de lo que me rodea provoca consecuencias que necesitaría analizar antes, abstenerme a ellas. Imposible. Meditación me hace falta. Y para ello tranquilidad, la cual definitivamente no me rodea. Debería adoptar la filosofía hippie para todo, aquella que decidí adoptar al plantearme estudiar contabilidad, al plantearme volver a BCI. Por hacer lo que quiero, y no pensar las cosas desde un principio, se me complican. Prefiero no mirar adelante, porque me dan ganas de esconderme abajo de la sábana y no salir nunca más. Y tantas cosas hacen que tenga esas ganas. El saber que los infinitos no existen también. Y es que todavía a veces quiero llorar cuando tengo miedo, cuando tengo vergüenza o bronca, pero me muerdo los labios e intento evitarlo. Soy fría. No es una virtud, pero tampoco es un defecto, me fue útil muchas veces. No es fácil que demuestre lo que me pasa en serio. La capa de boludeces que me recubre, es la que muestro siempre con todos. Y es que con todos soy igual. Pero no conmigo misma, No me quiero, me odio, no me gusta ser quién soy. No sé por qué carajo estoy en dónde estoy, no sé por qué no se da cuenta nadie de nada. Todos tienen los ojos cerrados. Nadie sabe nada. Nadie quiere saber nada. Yo sí. Pero no puedo. Necesito un oso de peluche, unas oreo bañadas, estufa, mate cocido de vainilla y miel, tele, control remoto y a la cama:)
Y cada vez que sientas miedo, hey Jude, deténte, 
No cargues el mundo sobre tus hombros, 
Porque bien sabes que es un tonto el que actúa con frialdad 
Volviendo su mundo un poco más frío.
Y voy a seguir escribiendo hasta que se me tuerzan los dedos de las manos de tanto usarlos, y voy a empezar a llorar cada tanto, cuando tenga ganas, como antes. Y no voy a querer cambiar nuevamente, ya no, no porque no este bien, sino porque no puedo, y no poder hacer algo me hace mal. Siempre me hice creer a mi misma que podía hacer todo, y no es así. En lo más mínimo. No puedo escribir como la mejor. No puedo actuar como la mejor. No me va en el colegio como a la mejor. Ya no hay nada en lo que me crea insuperable. Porque no hay nada en lo que lo sea. Siquiera en lo que soy buena de verdad. Jamás voy a ser la más linda, ni la que tenga mejor cuerpo, ni la que escuche más, ni la más madura. No puedo ser ni la más alta ni la más baja. Soy una persona normal. que odia lo normal. Lo básico, lo común. Era diferente. Cuando creía que lo era. Odio ese montón de gente que aunque por afuera sean diferentes pareciera que están todos vestidos de idénticas camisetas rojas. Y odio ser una más del montón. De esas infelices que se quejan por todo, y que pierden la sonrisa ante cualquier piedrita que se cruza. Y odio ser así ahora, porque antes no lo era. Mente en blanco Rosario... Uno, dos, tres. Respiro hondo y sigo viviendo


Descubrí algo. Definitivamente tengo sentimientos. Y siguen habiendo cosas que me provocan un nudo en la garganta y ganas de llorar. Cosas. Esas cosas que no me importan en lo más mínimo porque no pueden importarme. Pero me pueden y me duele que me puedan. ¿Y qué hago yo escribiendo para él? No sé. Jamás lo hice. y jamás se me hubiera ocurrido hacerlo, pero lo necesito. Es como mudarme de casa. Es como cambiarme de país. Es raro. Pero bueno. No todo es para siempre, y aparentemente necesito aferrarme a algo.
Nada me sale bien. Tengo la vida dividida en tres partes. Una genial, otra normal, y otra en el peor momento de mi vida. Ya no sé que carajo es lo que hago mal. Busco y busco y no encuentro. No soy perfecta y lo sé. Pero no quiero serlo. La felicidad no está en la perfección. Y no sé dónde está. Nunca voy a ser lo que los demás quieren, y a mi me gustaría serlo. Por ende no soy lo que nadie quiere.
Y ahora, resulta que todo me sale al revés, que lo que creía que salía bien, se va al carajo. Que mi vida se ilumina por una serie de luces intermitentes, que dan señales, se prenden y a los cinco minutos, no más se apagan por un rato laaaaaaaaaaaaaaaargo largo..

WHEN I LOOK INTO YOUR EYES
I CAN SEE A LOVE RESTRAINED
BUT DARLIN´ WHEN I HOLD YOU
DON´T YOU KNOW I FEEL THE SAME

´CAUSE NOTHIN´ LAST FOREVER
AND WE BOTH KNOW HEARTS CAN CHANGE
AND IT´S HARD TO HOLD THE CANDLE
IN THE COLD NOVEMBER RAIN

WE´VE BEEN THROUGHT THIS SUCH A LONG LONG TIME
JUST TRYIN´ TO KILL THE PAIN

BUT LOVERS ALWAYS COME AND LOVERS ALWAYS GO
AND NO ONE REALLY SURE WHO´S LETTIN´ GO TODAY
WALKING AWAY

IF WE COULD TAKE THE TIME TO LAY IT ONE THE LINE
I COULD REST MY HEAD
JUST KNOWIN´ THAT YOU WERE MINE
ALL MINE

SO IF YOU WANT TO LOVE ME
THEN DARLIN´ DON´T REFRAIN
OR I´LL JUST END UP WALKIN´
IN THE COLD NOVEMBER RAIN


DO YOU NEED SOME TIME... ON YOUR OWN
DO YOU NEED SOME TIME... ALL ALONE
EVERYBODY NEEDS SOME TIME... ON THEIR OWN
DON´T YOU KNOW YOU NEED SOME TIME... ALL ALONE

I KNOW IT´S HARD TO KEEP AN OPEN HEART
WHEN EVEN FRIENDS SEEM OUT TO HARM YOU
BUT IF YOU COULD HEAL A BROKEN HEART
WOULDN´T TIME BE OUT TO CHARM YOU

SOMETIMES I NEED SOMETIMES... ON MY OWN
SOMETIMES I NEED SOMETIMES... ALL ALONE
EVERYBODY NEEDS SOME TIME... ON THEIR OWN
DON´T YOU KNOW YOU NEED SOME TIME... ALL ALONE

AND WHEN YOUR TEARS SUBSIDE
AND SHADOWS STILL REMAIN
I KNOW THAT YOU CAN LOVE ME
WHEN THERE´S NO ONE LEFT TO BLAME
SO NEVERMIND THE DARKNESS
WE STILL CAN FIND A WAY
´CAUSE NOTHIN´ LASTS FOREVER
EVEN COLD NOVEMBER RAIN


Do you hear me? I'm talking to you 
Across the water across the deep blue ocean
 Under the open sky oh my, baby I'm trying  

que quiero cuando te vas 
supe desde tiempo atrás,
 es que mi corazón no sabe querer hasta volverte a ver

Odio esto. Este intento de planteo existencial que me hacen. Sí, es así. Soy Rosario y tengo quince años. Te lo digo a vos, a él y a todos. Mi escala de valores definitivamente no coincide. Y me parece genial. Tengo mi mundo, y cada uno el suyo. Me da vuelta la cabeza que no entienda como es esto. Que juguemos veinte veces este juego loco del dígalo con mímica en el que se puede hablar, pero yo juego intentando averiguar qué carajo me quiere decir. Y yo no digo, no me deja. Cada palabra mía son veinte de él. Pero en mayúscula. Me genera impotencia, ganas de revolear algo y que no me pise de una vez por todas.
Es un diez, es perfecto bajo varios aspectos. Pero bajo este definitivamente no. Y no creo que haya libro que le enseñe a decir las cosas. Que le enseñe a dejar hablar.
Y esta bronca que no es ni angustia, ni tristeza, ni incomprensión, sólo bronca; lo único que hace es de manera literal ir agujereando cada vez más lo que tengo adentro, que ya no sé ni qué tengo.
Éstas son las cosas que me hacen sentir. Y yo nunca siento. Esto me hace sentir que de una vez por todas, soy un poquito normal. Pero no es su propósito, todos lo sabemos. Tengo llaves de mi casa, no tengo las llaves de mi cabeza. No puedo hacer que sepa todo lo que pienso. Y aunque encontrara las palabras para decirlo. E intentara abrir la boca, las palabras harían como cuando la lluvia choca contra el piso. Y sólo eso. Con más lluvia arriba...
No quiero quedarme callada, no lo hago. Porque en este álbum de sentimientos, aunque siga y siga comprándome paquetes viene bronca. Cada vez más bronca. Y siempre la misma historia, la figurita repetida. Un clásico de ayer, de hoy, y viendo como es esa cosa, de siempre...