Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así


He dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco. No hay principio ni final, sólo lo que quieras ir contando





Como un regalo que al ensuciarse tiró quien limpiaba, como un vaso después de beber el trago más dulce, con un adiós ,con un te quiero y con mis labios en tus dedos, para no pronunciar las palabras que dan tanto miedo....te vas y te pierdo

"Cerrando los ojos se apaga el universo, pequeño telón para escenario tan inmenso"

Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adición

Ya sé llorar una vez por cada vez que río

Qué absurdo. Depresión, obsesión por un hombre del que ya ni sabía dónde vivía, del cual se había enamorado perdidamente en su juventud puesto que, como todas las otras chicas de su edad, Zedka era una persona absolutamente normal y necesitaba pasar por la experiencia del amor imposible.
Sólo que, al contrario que sus amigas, que apenas soñaban con el amor imposible, Zedka había decidido ir más lejos: intentaría conquistarlo. Él vivía al otro lado del océano, y ella vendió todo para ir a su encuentro. Él era casado, y ella aceptó el papel de amante, haciendo planes secretos para un día conquistarlo como marido. Él no tenía tiempo ni para sí mismo, pero ella se resignó a pasar días y noches en el cuarto de un hotel barato, esperando sus escasas llamadas telefónicas.
A pesar de estar dispuesta a soportar todo en nombre del amor, la relación no funcionaba. Él nunca se lo dijo directamente, pero un día Zedka comprendió que no era bien recibida, y regresó a Eslovenia.
Pasó algunos meses casi sin comer, recordando cada instante de los que estuvieron juntos, reviviendo miles de veces los momentos de alegría y placer en la cama, intentando descubrir alguna razón que le permitiese tener fe en el futuro de aquella relación. Sus amigos empezaron a preocuparse, pero algo en el corazón de Zedka le decía que aquello era pasajero: el proceso de crecimiento de una persona exige un cierto precio, que ella estaba pagando sin quejarse. Y así fue: cierta mañana se levantó con unas inmensas ganas de vivir, se alimentó como no hacía desde mucho tiempo atrás y salió a la calle a buscar empleo.
[...]
El corazón de Zedka se aceleró, quizás por el presentimiento de algo malo, como un accidente de sus hijos. Volvió corriendo a la casa: estaban viendo televisión y comiendo palomitas de maíz.
La tristeza, sin embargo, no se disipó. Zedka se acostó, durmió casi doce horas seguidas y, cuando se despertó, no tenía ganas de levantarse. La historia de Preseren había hecho volver a su mente la imagen de aquel primer amante, de cuyo destino no volvió jamás a tener noticias.
Y Zedka se preguntaba: ¿Habré insistido lo suficiente? ¿Debería haber aceptado el papel de amante en vez de querer que las cosas se amoldasen a mis expectativas? ¿Luché por mi primer amor con la misma fuerza con que he luchado por mi pueblo?
Zedka se convenció de que sí, pero la tristeza no se alejaba. Lo que antes le parecía el paraíso -la casa cerca del río, el marido a quien amaba, los hijos comiendo palomitas de maíz delante de la televisión- comenzó a transformarse en un infierno.
[...]
Una tarde ella se acostó, sufriendo por amor como no había sufrido nunca antes, ni siquiera cuando tuvo que volver a la aburrida cotidianeidad de Ljubljana. Pasó aquella noche y todo el día siguiente en su habitación. Y otro más. Al tercer día, su marido llamó a un médico, ¡qué bueno era! ¿Cómo se preocupaba por ella! ¿Sería posible que ese hombre no entendiera que Zedka estaba intentando encontrarse con otro, cometer adulterio, cambiar su vida de mujer respetada por la de una simple amante escondida, dejar Ljubljana, su casa y sus hijos para siempre?

Las palabras fluyen como lluvia dentro de una taza de papel
se deslizan al pasar se desvanecen a través del universo.






I'll get to you somehow.
Picture yourself in a boat on a river with tangerine trees and marmalade skies.
Somebody calls you, you answer quite slowly, a girl with caleidoscope eyes.
I once had a girl, or should I say she once had me? She showed me her room, isn't it good, Norwegian wood? She asked me to stay and she told me to sit anywhere, so I looked around and I noticed there wasn't a chair. I sat on a rug, biding my time, drinking her wine. We talked until two and then she said "It's time for bed". She told me she worked in the morning and started to laugh. I told her I didn't and crawled off to sleep in the bath. And when I awoke I was alone, this bird had flown. So I lit a fire, isn't it good, Norwegian wood?
feeling you holding me tight, tight
Closer,
Let me whisper in your ear,
Say the words you long to hear,
I'm in love with you.