¿Te acordas de aquél tiempo en que las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico: ta te ti, suerte para mi..? Se podían detener las cosas cuando se complicaban con un simple: pido. Los errores se arreglaban diciendo simplemente: va de nuevo. Las discusiones terminaban con un: Pan y queso, pan y queso.. La peor desilusión era que te eligieran último para jugar a la mancha. En el que uno teniendo un muñeco o barbies era completamente felíz y no necesitaba nada más.
¿Quién no quisiera volver a esos tiempos donde todo era tan fácil?
No pueden impedir que uno sufra, no pueden garantizar que uno sea feliz; no pueden reemplazar ni a la madre, ni al padre. No pueden confundirse ni con el amante, ni con el hijo, no evitan que uno cometa errores, ni aciertan siempre en celebrar a tiempo el verdadero triunfo dobre uno mismo; no impiden que el dolor duela, ni aseguran que el amor ame. No detienen el tiempo, ni sus deterioros; no apresuran el equilibrio ni sus armonías; no están siempre que hacen falta, ni se van siempre cuando uno está preparado para la soledad; no colman todas las posibilidades de la sed, ni se provan de despertar otras nuevas. Los amigos solamente hacen que el espejo nos devuelva la imagen de alguien capaz de ser amado por alguien que ama.
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